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Acabando con la captura corporativa de la creatividad

Publiqué este ensayo originalmente en el periódico de la Cartoonist Cooperative, en inglés.

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Es una situación extraña en la que las "industrias creativas" se encuentran hoy en día.

Por un lado hay una cantidad inmensa de gente que busca entretenimiento y distracción; más que en cualquier otra época. Por el otro lado, las personas que trabajan en estas "industrias creativas" jamás han sido tratadas peor que hoy en día. ¿Recuerdan aquellos días cuando algunos animadores en Disney podían comprar una casa, retirarse y tener un buen equilibrio entre su vida laboral y fuera del trabajo? Yo tampoco, pero aparentemente era algo que existía -- basta con mirar cómo era la vida para animadores como Frank Thomas, Ollie Johnston y Milt Kahl. En gran medida gracias a los esfuerzos de sindicalización del estudio, los beneficios de los animadores mejor tratados fueron extendidos a otros trabajadores. Mientras tanto Walt Disney -- como todos los capitalistas -- buscaba explotar a sus trabajadores tanto como fuera posible.

Quizás decir que la situación es "extraña" no sea la expresión más adecuada. Quizás sea más adecuado decir que hemos llegado a una "conclusión natural".

Como hemos visto en los últimos cien años de dominio capitalista y del mercado, el consumo y la comodificación de todo es la meta, y la creatividad no es la excepción. Si te preguntaste por qué puse a "industrias creativas" entre comillas, es exactamente por eso: La creatividad no es una industria.

Una industria conjura imágenes de fábricas y bandas transportadoras y engranajes y otras cosas que se alejan mucho de lo que hacemos. Sí, la creatividad puede ser "programada" para funcionar en un entorno laboral, pero no es la forma en que todo el mundo opera ni la mejor forma de hacer cosas con "alma".

Y aún así, hemos sido empujades para convertirnos en trabajadores de una cadena de producción. El capitalismo y las corporaciones han capturado a la creatividad, y la han forzado a ser una "industria".

Claro: la meta principal de una industria es reducir costos, y la mejor forma de reducir costos es la eliminación del trabajador. Así que, no satisfechos con minimizar nuestro trabajo y volviéndose desagradablemente ricos con él, las corporaciones han buscado la ayuda de señores tecnofeudales para construir algo que por fin les facilitará deshacerse de la gente, sin interrumpir las ganancias: la IA. Un frankenstein patético y chafa hecho con trabajo apropiado de otras personas, subóptimo y caro, y que destruye el planeta en que vivimos.

¿Cómo llegamos a esto? Conectando los puntos, uno se da cuenta de que todo apunta a la captura de la creatividad. La IA funciona como una máquina de apropiación que ha embelezado a los CEOs y a una cantidad deprimente de gente, porque hemos sido entrenados para esperar repeticiones de las mismas cosas una y otra vez. Esa es la razón por la cual un algoritmo que remezcla el trabajo de millones de personas (sin darles crédito ni compensación) le encanta tanto a estas sanguijuelas.

Hablemos sobre esta cosa a la que le dicen 'propiedad intelectual'. Las ideas no pueden ser propiedad. No son cosas físicas que puedan ser robadas, y si tú tomas una idea mía no me has robado nada, ya que aún tengo la idea, aún vive en mi cabeza. Las ideas, sin embargo, pueden ser apropiadas. Apropiación en este contexto es el acto de tomar una idea y decir que es tuya. Esto no es ético y es conocido como "plagio". La ley le da a la gente y a las corporaciones la habilidad de apropiarse de una idea y de beneficiarse de ella económicamente, así como de limitar cómo otras personas pueden interactuar con ella. Esta apropiación es la 'propiedad intelectual'. Al final es una forma en la cual el estado puede controlar ideas.

Cuando las corporaciones capturan una idea creativa, digamos un personaje o historia muy conocidos, su meta es explotarle lo más posible y exprimirle la mayor cantidad de dinero que puedan. Entonces es que nos dan todos esos relanzamientos, reimaginaciones, secuelas y mercancía. Los relanzamientos y las reimaginaciones y las secuelas no son necesariamente cosas malas, excepto cuando estas cosas son controladas por una sola entidad. No puedo crear un relanzamiento de Juego de Tronos de forma legal y hacerlo mío -- HBO Paramount o Netflix se encabronarían y nunca me permitirían ver la luz del mundo de nuevo. Juego de Tronos no es algo que se le haya ocurrido a esa compañía, pero (de forma legal) se apropiaron de los derechos de adaptación que tenía George R. R. Martin, con dinero, y su control sobre las adaptaciones del trabajo de Martin es exclusivo.

Una sola entidad controlando el destino de un Trabajo Cutural (prefiero este término por encima de "propiedad intelectual") termina por robarle el 'alma' a ese trabajo, por zombificarlo, y cuando esto sucede una y otra vez nos acostumbramos a ser espectadores: sólo podemos interactuar con el trabajo de forma visual, siendo pasivos, ingiriendo lo que otros nos dicen que consumamos. Pero no se supone que la Cultura sea así. La Cultura debería ser un esfuerzo comunitario, un proceso colaborativo de gestión a través del tiempo y el espacio. Un Bien Común. Muchos Bienes Comunes, de hecho.

Tradicionalmente se piensa en un Bien Común en términos de tierra y de recursos físicos, y Comunear es la práctica de usar, gestionar y proteger un recurso para que esté disponible para toda la comunidad, su presente y sus generaciones futuras. Como escribe Eva Hemmungs Wirtén en Terms of Use [Términos de Uso], no deberíamos necesariaente idealizar la idea de los Bienes Comunes como una solución o proyecto perfecto, y una traducción de los Bienes Comunes al espacio digital es más complicada de lo que parece (especialmente porque lo que históricamente se conoce como Bienes Comunes era parte de la estructura feudal). Pero creo que tratar la Cultura como Bien Común es la única forma que podemos prevenir su centralización y captura.

Esto es porque las ideas son recursos altamente especificos y localizados que vienen de y son criados por comunidades particulares. Por lo tanto no hay un tal cosa como "Bienes Comunes Culturales Globales", más bien una colección de muchos "Bienes Comunes Culturales Locales". Las comundades desarrollan sus Culturas, las pasan de generación en generación y las usan para interactuar con el mundo; así es como comparten su Cultura en Común. Hay oportunidades para que exista interseccionalidad entre estos Bienes Comunes, por ejemplo alguien que sea parte de la comunidad LGBTQIA+ puede también ser parte de la comunidad negra, así como de un vecindario o ciudad específica, y entonces estos Bienes Comunes viven y emergen de manera constante, cambiando y evoucionando. El intercambio entre Culturas es normal y construye comunidades. La apropiación, por otro lado, no es intercambio, y raramente es producto de interseccionalidad -- se parece más a la captura de la que hemos hablado. (Debo mencionar que, como dice Boatema Boateng en The Copyright Thing Doesn't Work Here [Eso del Copyright no Funciona Aquí], hay casos en los que la apropiación Cultural es positiva, como cuando nuevas generaciones de una diáspora toman elementos del lugar de origen de sus comunidades para entenerse a sí mismes.)

¿Cómo es que llegamos del control de los Trabajos Culturales y la captura de la creatividad a la IA? Como hemos sido condicionados a esperar que estas entidades sean las únicas que controlen y produzcan cosas relacionadas con trabajos específicos, estas entidades han llegado a la conclusión de que el siguiente paso es automatizar la producción. Desde esta perspectiva "ser dueño de algo" = "trabajar"; y "trabajadores" = "pérdidas", entonces es natural que el resultado sea la automatización de la producción: alimentemos Grandes Modelos de Lenguaje (LLMs, por sus siglas en inglés) y hagamos versiones nuevas de las cosas de las que somos dueños, y cobremos por ello. Entonces es que tenemos mierda de IA, y a Disney licenciando su biblioteca completa a una compañía de LLM para hacer versiones chafas de cosas que gente real solía hacer ( Actualización: un día después de la publicación de este artículo, Sora AI cerró y Disney retiró su inversión de OpenAI ). No existe ningún seguro de que estas compañías únicamente se van a apropiar de las cosas de las que "tienen permiso" de apropiarse, y a todas luces continuarán tomando cosas de todas las personas que pongan algo en el internet. Todo lo que Disney hizo en este caso fue escudar a una corporación de cualquier repercusión legal que enfrentarían por las apropiaciones ilegales que llevan a cabo junto con las legales.

Pero hay una forma de deshacernos de la captura corporativa de la creatividad.

Tenemos que deshacernos de la "propiedad intelectual".

A pesar de cómo suena esto, no estoy llamando a plagiar ni "robar" nada ni las ideas de nadie. Tampoco estoy proponiendo que les Trabajadores Culturales ejerzan sin compensación monetaria.

Las leyes de "propiedad intelectual" son una faceta colonial de la vida diaria. Todo comenzó en Inglaterra, fue adoptado por los EEUU, y éstos las forzaron en las legislaciones de todos los países del mundo a través de amenazas y acción. Basta con mirar lo que sucede hoy en día, como por ejemplo dictaminaciones legales que dicen que entrenar IAs en el trabajo de otras personas es califica como "uso justo", pero compartir los libros en primer lugar (piratería) es la parte dañina, para darse cuenta de qué tan retorcido y tonto es el concepto de la "propiedad intelectual". No solo es tonto, es tóxico. ¿Por qué otra razón nos habrían dicho durante décadas que "piratear es malo", pero en el instante en que una corporación como OpenAI o Anthropic lo hace, de pronto está bien? ¿Por qué otra razón nos habrían empujado a seguir a una bola de compañías en su iniciativa para tener control y aceptar el drenado del dominio público?

Las leyes de "propiedad intelectual" dañan a la gente a la que se supone que deberían proteger: les creatives. A menos que tengas el poder de Disney o de otros monstruos, es muy poco probable que seas capaz de defender tu "PI" de plagio, porque esta ley (como todas las leyes de propiedad) existe para proteger la propiedad de un tipo específico de individuo legal - las corporaciones y los ultra ricos. Tenemos multas enormes y sentencias de prisión obscenas por compartir películas, mientras que los criminales reales que son partícipes del abuso y la muerte de cientos de personas se convierten, literalmente, en presidentes.

Y tenemos también la patentación de medicinas, lo que previene que menjurjes que salvan vidas sean distribuidos a los lugares que más los necesitan. Uno pensaría que a medicina tiene poco que ver con el tema que tratamos aquí, pero debemos enfatizar que las patentes también son "PI", y que el avance científico también es Cultura y creatividad, y como tal es también capturado por corporaciones que insisten en sacar ganancias de él.

Las leyes de "PI" también causan la homogeneización de la Cultura, previenen la innovación y nos ponen a luchar entre nosotros. Fomentan la Apropiación e Indoctrinación Cultural. Matan gente: cuando hay individuos que son amenazados con castigos de miles de dólares y tiempo en prisión por compartir un Trabajo Cultural, la única opción que ven para salir de su predicamento podría ser terminar con su propia vida, como lo que sucedió con Aaron Swartz. Swartz descargó miles de artículos de JSTOR desde una computadora en MIT, una acción que terminó con él siendo procesado y encontrado culpable. Viendo que tenía multas enormes y tiempo en prisión como sentencia, Swartz se suicidó en 2013 También está el caso de Greg Ham, parte de la banda australiana Men at Work. Ham añadió a uno de sus más grandes éxitos (Down Under) lo que él pensó que era parte de una tonada tradicional australiana, pero resultó que esa tonada estaba bajo protección legal. Los derechohabientes demandaron a la banda y a la disquera, y Ham, sintiendo no sólo la presión económica de la demanda pero también una larga y poderosa culpa y vergüenza por haber "arruinado" la reputación de la banda, terminó con su vida en 2012. Todo esto sin siquiera mencionar el hecho de que las leyes de no-circunventación previenen a investigadores de estudiar productos que podrían ser peligrosos para los consumidores.

Entonces, ¿cómo nos deshacemos de las leyes de "PI"? Como con todos los sistemas capitalistas, no son algo que sea sencillo de desmantelar. Pero puede hacerse. Y con eso, ¿cuál sería el resultado de hacerlo?

Entiendo la preocupación de potencialmente tener tu trabajo apropiado por otras personas (uno de los primeros miedos que escucho cuando hablo de esto es "pero, ¿y si Disney se roba mi trabajo?", y mi respuesta es que ya hacen eso con el trabajo de muchas personas - si quisieran, lo harían y se saldrían con la suya, incluso con toda la "protección del derecho de autor" respaldántote), y puedo entender también la incredulidad sobre una iniciativa como esta, y cualquier impulso de creer que estoy abogando por plagiar (no lo estoy haciendo).

Si pensamos en nuestras ideas como lo que son en realidad, Trabajos Culturales creados a partir de nuestra interacción con nuestro alrededor, nuestros colegas, nuestro contexto e historia, nos damos cuenta de que no son "cosas" que puedan ser propiedad, o que tengan un principio o un final. Los Trabajos Culturales son por siempre derivativos, un remezcleo de todo lo que jamás ha sido, si quieres ponerlo de esa manera, y somos los vehículos a través de los cuales nacen y se esparcen por esta increíble red que es nuestra herencia colectiva. Hay especificidades, por supuesto: hay que tener respeto por la Cultura de otras personas, por su experiencia de vida, comunidad, historia y humanidad. La Apropiación Cultural y la Indoctrinación Cutural no pueden ser parte de esto, ni tampoco la incorporación selectiva (tokenization).

Una vez que nos percatemos de que estamos participando constantemente del desarrollo de Trabajos Culturales, de que podemos ser parte activa en su creación, las leyes de "PI" se desmoronan, y la captura y el poder de las corporaciones sobre la Cultura se desmorona con ellas. Esto es porque ya no tienen un monopolio sobre la gestión o la creación de las cosas. Piensa en Pinocho, Frankenstein, Winnie Pooh. Estas son ideas que ahora están disponibles para que cualquier persona pueda experimentar con ellas. Aún sabemos quién las hizo originalmente, y aún asú cualquiera puede tomarlas y hacerlas suyas. No es determinación de Carlo Collodio Internacional, ni de Mary Shelley y Asociados, decidir cómo se usan estas ideas: le toca a cualquiera disfrutarlas, aprender de ellas, derivarlas. Guillermo del Toro puede hacer su propio Pinocho y Frankenstein (y todos desearíamos tener los recursos que él tiene), pero también puedes. ¿No es eso bello? Como los derechos de autor sobre estas ideas han expirado, cualquiera puede usarlas para cualquier propósito, reinterpretarlas, expandirlas, etc. Pero el derecho de autor dura demasiado; no todas las ideas pueden esperar a ser liberadas en cien años: algunas cosas tienen más importancia en ciertos periodos porque son hechas cuando son hechas, y si las dejamos languidecer se evaporarán. Y es así como llego a lo que dije antes: Hay que deshacernos de la "PI".

¿Cómo lo hacemos?

Hay una forma legal y una forma de me vale madres.

La forma legal involucra las licencias de Cultura Libre, contratos que se añaden a un trabajo y que permiten a la gente usar tu trabajo en formas que, de otra manera, serían reservados únicamente para ti. Este es el famoso "algunos derechos reservados", o podría ser el glorioso "copyleft". Estamos hablando de tus CC0s, WTFPLs, MIT, MIT-0, FALS o CCBYSAs (hice una revistilla al respecto). El detalle con la forma legal es que la mayoría de nosotros no somos abogades, y los intereses que controlan la ley tienden a alinearse particularmente bien con aquellos de las corporaciones, así que es muy probable que estas leyes cambien, para mal. Además hay una posibilidad de que las organizaciones que hacen estas licencias se rindan ante la proliferación de la IA, y que no la condenen, declarando derrota antes de luchar.

La forma de me vale madres es, simplemente, hacer cosas y que no te moleste si otros lo usan; más bien exhortando a la gente a usarlas. Esto no es lo mismo que "dedicar cosas al dominio público", porque, sorpresa, el dominio público también es un estatus legal controlado por el estado. Esta forma sería puramente creación de persona-a-persona de Trabajos Culturales, y de Solidaridad y Comunidad Artística. Esto es hacer cosas porque nos gusta, apoyándonos entre nosotres, aprendiendo unos de otros, creciendo juntos. Sin licencias, sin tonterías complicadas, simplemente... Comunear.

Pero, ¿y si un nazi usa mi perrito lindo para promover sus horribles ideas? Esta es una preocupación legítima, y algo que ya sucede. ¿Recuerdan lo que sucedió con Pepe la Rana? Yo argumentaría que la gestión colectiva de tu personaje tiene más probabilidades de mantenerlo a salvo de malos actores. Piénsalo de esta manera: Si un Trabajo Cultural le "pertenece" a una sola persona, la defensa y protección de ese Trabajo recae en esa única persona. La gestión colectiva de un Trabajo significa que todos en el colectivo tienen un interés en mantenerlo a salvo de malos actores, y que cualquier persona en el colectivo puede intervenir para protegerlo. Las acciones legales a veces triunfan en detener los malos usos, pero como Matt Furie (creador de Pepe la Rana) dice, "Apesta, pero no puedo controlarlo más que cualquier otra persona puede controlar ranas en el internet". De hecho, tomó años y mucha acción colectiva por parte de sus aficionades y de la Liga Anti Defamación el poder progresar en detener la apropiación tóxica de Pepe. La verdad es que una vez que una idea está fuera de tu cabeza no puedes mantenerla a salvo de entrar en la cabeza de otras personas, y sólo un entendimiento colectivo del propósito y el trasfondo de un Trabajo puede protegerla. Compartir es proteger.

Pero, ¿y si alguien se apropia de mi trasfondo Cultural? Esto es también una preocupación legítima y algo que ya sucede. Tiene que haber una conversación sobre cómo, mientras que todos habitamos el mundo juntes, nuestras historias, comunidades y trasfondos difieren. Tiene que haber un entendimiento de esto, y formas de interactuar entre nosotros que respeten quienes somos, individual y colectivamente.

No es fácil. Pero como la mayoría de las ficciones, si nadie cree en la "PI", los Trabajos Culturaes serán libres de nuevo, libres de ser cuidados por sus comunidades.

Es importante que nos juntemos de forma colectiva en hacerle frente a la captura corporatica de la Cultura y la creatividad. No es un problema que afecte solo a unos cuantos o a un par de comunidades, pero a todes nosotres, y como mucha de nuestra Cultura este movimiento debe vivir. Las leyes no se supone que estén escritas en piedra: deben cambiar junto con la gente y junto con nuestros procesos de entendimiento de nuevas situaciones. En su forma actual, la "PI" existe únicamente para beneficiar a los ricos, y para mantenernos a los demás como consumidores pasivos, como espectadores de la Cultura. Pero en realidad somos participante activos de ella, lo queramos o no. Y deberíamos querer.

Así que construyamos el futuro juntes.

Solidaridad, ~Ject

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