Gansiliano

Debian acepta contribuciones "responsables" de 'ia's

Estoy extremandamente frustrado. Hace un par de años desinstalé Windows de mis computadoras de forma definitiva y abracé el uso de los sistemas libres.

Llegando tarde a la fiesta pero pasándola chingón de todas formas, hoy en día es el mejor momento --en cuanto a posibilidades tecnológicas y apreciación del entorno se refiere-- para dejar de lado a la ventana y a la manzana y pingüinear con gusto.

Al menos creía que ese era el caso hasta hace unos días, cuando el proyecto de sistema operativo Debian decidió a través de una Resolución General que aceptarían "la utilización responsable de 'Inteligencia Artificial'" en contribuciones al código del proyecto.

Hay que empezar por decir de forma categórica que los Grandes Modelos de Lenguaje (GMLs) no son 'inteligencia'. Son robots de chateo con modelos probabilísticos que simplemente "predicen" lo que se espera que suceda después. Es decir, no son demasiado diferentes del corrector gramático en tu celular.

La diferencia recae en los grupos de información utilizados para "entrenar" a estos GMLs: libros, artículos, videos, imágenes, tomadas sin el consentimiento de sus autores y a veces incluso destruyendo los originales (libros que ya no se imprimen, por ejemplo). Alimentar a estos GMLs con toda esta información utiliza cantidades ridículas de energía y recursos, lo cual implica que se construyen nuevos centros de datos que invariablemente roban agua, electricidad, y que también expulsan a la gente de sus casas o poblaciones. Esto sin mencionar que elevan los precios de componentes computacionales (los cuales ya son dañinos para el medio ambiente, con todos los minerales raros necesarios para su producción), impidiendo que los ciudadanos de a pie puedan reparar sus computadoras. Es como la locura por el crypto, pero en esteroides.

Encima de todo esto es importante resaltar que el uso de los GMLs tiene un impacto directo en las capacidades cognitivas de sus usuarios, reduciendo sus capacidades de raciocinio y autonomía; que estos sistemas son utilizados por fuerzas estatales represivas que obedecen las declaraciones de las máquinas sin importar que cometan errores; que los gobiernos de varios países están invirtiendo miles de millones de dólares y otras divisas en subsidiar a compañías privadas, sin regularlas e ignorando los problemas reales (vivienda, comida, salud, educación, transporte) de sus ciudadanos. También cabe mencionar la forma en que la paranoia de estar posiblemente interactuando con algo fabricado con un modelo computacional en lugar de algo real pesa muy cabrón en la mente, y muchos nos encontramos sobreanalizando videos, imágenes y mensajes, intentado averiguar si nosotros o nuestros seres queridos han caído en un timo.

Por todas estas razones he tomado la postura de, de ser posible, nunca utilizar estos GMLs adrede. Nunca he abierto "Claude" o "ChatGPT", ni tengo interés en hacerlo. No uso Apple, ni Windows, ni siquiera Android, habiendo reemplazado el sistema operativo de todos mis chunches con cosas de código abierto, porque que se pudran estos mierdas.

Entonces la conclusión a la que ha llegado el equipo de Debian me deja frío. Estoy consciente de que, con la cantidad de negocios e individuos que han abrazado los GMLs con gusto, es difícil filtrar estas cosas al cien por ciento. Alguien te enviará un video de un animalito tierno hecho por máquinas. Alguien te dirá que "han hecho" cosas increíbles gracias a las 'ias', sin caer en la cuenta de que elles no han hecho nada: sólo le han pedido a una máquina hacerlo. Hay piezas de código y de texto que estarán redactadas por computadoras cuyos representantes de carne y hueso no lo admitirán.

Simpemente queda confiar y evitarlo cuando se pueda.

Pero cuando piezas de infraestructura necesarias para tu día a día, o en las que confiabas, toman estas posturas no puede más que sentirse como una traición. De inmediato me puse a checar todos los programas que utilizo para ver si aceptan este tipo de contribuciones, tan antitéticas a la mentalidad y a los principios libres. Es frustrante porque ya reemplacé los sistemas sin ética que dominaban mi vida una vez. Tener que hacerlo de nuevo es un insulto.

Claro que se podría decir que no tengo que hacerlo. Podría simplemente aceptar que "este es el futuro", que no hay nada malo con capitular y ser parte de un movimiento nauseabundo cuyo propósito final es reemplazar a los humanos y dejarnos a todos en el lodo. A todos menos a los más ricos, claro. Un colega del trabajo obsesionado con los GLMs me dijo hace unas semanas que estaba seguro que en la próxima década

tendremos Ingreso Garantizado Universal gracias a las 'ias'.

No supe qué responder en el momento (mi raciocinio es lento y puedo pensar en argumentos mejor al sentarme a escribir), pero es obvio que con la cantidad de dinero que el gobierno Canadiense, por ejemplo, ha invertido en GLMs, ya podrían habernos dado Ingreso Garantizado Universal. La verdad es que los gobernantes están en los bolsillos de las corporaciones, y prefieren darles dinero a ellos en lugar de financiar los servicios y sistemas de los que los demás dependemos.

Mientras que no pretendo debatir la supuesta utilidad de los GMLs (les veo un uso en el discernimiento de grandes bases de datos, por ejemplo, con aplicaciones prácticas en campos de investigación, más no de producción), respeto que hay gente que los encuentra útiles.

Eso no significa que todes los tengamos que usar. Ese mismo colega del trabajo me repitió demasiadas veces:

no se trata de opiniones. Son hechos. Las 'ias' están aquí para quedarse. Tienes que aceptarlo.

Y no es cierto. No tengo que aceptar una mierda. No acepto que me estén obligando a utilizar una tecnología sin ética para beneficiar a fascistas como Elon Musk o a imbéciles como Sam Altman. No acepto que se me niegue algo tan básico como mi autonomía, que no se respete el consentimiento de la comunidad. No acepto que se destruya el acervo cultural humano para satisfacer los intereses capitalistas y corporativos de tres o cuatro empresas gringas, para acelerar un proyecto expansionista, hegemónico y de homogeneización cultural.

No tenemos que aceptar esto. Los matones nos empujan hasta que los empujamos de vuelta. Que se vayan al diablo.